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Por Luis Mariano Nova

Ya entramos al mes de agosto en el que la Constitución señala, específicamente día 16, diez de la mañana, día y momento en que el nuevo Presidente de todos los dominicanos  Luis Abinader, recibirá la Banda Presidencial y jurará cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes.

En medio de una situación especial marcada por una declaratoria de Estado de Emergencia por 45 días aprobada por el Congreso Nacional y solicitada por el Presidente  Danilo Medina, el nuevo Presidente asumirá las riendas de la nación por un período de cuatro años para reencauzar una nación a la deriva y devolver la esperanzas a un pueblo que ve como sus condiciones de vida se han ido deteriorando. 

El crecimiento del número de contagiados del Covid19, que ya pasa de los 70 mil dominicanos y dominicanas contagiados tras más de cinco meses de crecimiento de los casos sin que logremos detener ni romper las  cadenas del contagio es una muestra fehaciente de que las actuales autoridades solo se enfocaron en obtener beneficios políticos electoreros y económicos con la presencia de la Pandemia en el país y que dentro de sus planes nunca estuvo enfrentarla para reducir su impacto en la salud de la población. 

Los retos que le plantean esta nueva situación a Luis Abinader no es tarea fácil, pero él es un hombre en cuyo perfil resalta su capacidad hacia el éxito y hacia la obtención de resultados positivos en las tareas que se embarga.

Con una carrera política exitosa que se desarrolla rápidamente logra la Presidencia de la República en sólo su segundo intento y lo hace con una formación política de apenas seis años de fundada, el PRM, con la que obtuvo casi un 53% del voto depositado en las urnas el pasado 05 de Julio. 

La crisis Sanitaria, la crisis económica,  el aumento de la tasa de cambio, el aumento del desempleo, la situación de la educación y el año escolar que debería iniciar a finales del presente mes en medio de la Psndemia, el alto número de trabajadores del sector privado cesanteados y/o cancelados, la quiebra de miles de pequeños negocios  etc. etc. Son as penas parte de los retos que deberá afrontar desde el momento mismo que asuma las riendas de la nación  temas que desde ya ha venido monitoreando y diseñando políticas públicas desde el momento mismo de su elección y durante este corto y especial periodo de transición. 

Luis Abinader está consciente del reto que tiene por delante, y también de la responsabilidad que deberán emanar de sus desiciones, sabe que es fundamental disponer acciones históricas para el restablecimiento del aumento y la dinamización de la actividad económica pero evitando que esta sea una razón para contribuir a aumentar los casos de contagio de Coronavirus, porque no es posible recuperar económicamente a la nacion sin que las calderas del tren de la locomora de la economía sea encendida para que podamos producir los bienes y los servicios indispensables para la recuperación económica. 

Deberá tomar medidas difíciles, pero heroicas, porque nuestra nación ha sido desatendida irresponsablemente como si se quisiera dañarla más allá de lo impensable, solo por no responder a los caprichos continuistas de un sector que se manejo desde el Poder solo para perpetuarse y que desatendió sus responsabilidades para enfocarse en asuntos electoreros.

Luis Abinader inicia su Era el 16 de agosto a las diez de la mañana. Ese día y esa hora marcas el renacer de la esperanzas , en ese momento el optimismo, la fe, la buena vibra, la seguridad de que por fin se aplicarán políticas públicas para solucionar y no para proselitismos baratos e irresponsables, que se harán compras para abastecer de accesorios a los hospitales para dar respuestas a las demandas de suministros para enfrentar la crisis de la Pandemia y no para meterse el dinero del erario nacional en los bolsillos.

Luis Abinader inicia su Era con la visión de servir a un pueblo que ha depositado en él los destinos de la nación para que la saque de este hoyo oscuro y pantanoso que la la presente administración la ha hundido, para que lleve a puerto seguro la nave que a punto de colapsar ha recibido, timoneandola en medio de olas gigantescas y furiosas que la atacan en un mar embravecido, y que él como Capitán designado por el Soberano, timoneara con ccertezas, determinación, ingenio, sapiencia, y voluntad…

Luis Abinader: el pueblo sólo espera con fe

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